La segunda pregunta

Casi todos llegan al taller con una lista de veinte preguntas. En la primera clase les pedimos que la doblen y la guarden en el bolsillo.

La lista sirve para no quedarse en blanco, pero la entrevista buena aparece cuando el otro dice algo que no esperabas y vos lo seguís. Eso es la segunda pregunta: la que no estaba escrita, la que sale de escuchar la respuesta anterior hasta el final. En radio local la oímos poco, porque el tiempo aprieta y el conductor ya está pensando en el tema siguiente.

Lo que hacemos en seis u ocho semanas es entrenar ese reflejo, en voz alta y con gente real, hasta que deja de dar miedo.

Lista de preguntas doblada sobre una mesa, junto a una grabadora

Un ejemplo que usamos en la semana 2

Armado para la clase; no es una entrevista real.

Tres cosas que repetimos todas las clases

1

Contá hasta tres

Cuando alguien termina de hablar, esperá tres segundos antes de preguntar. Muchas veces sigue, y lo que dice después del silencio es lo que vale.

2

Usá sus palabras

Si dijo «nos echaron», no preguntes por «el cierre». Repetí la palabra que eligió.

3

Una pregunta por vez

«¿Cómo fue y qué sintió y qué hizo después?» son tres preguntas, y te van a contestar solo la última. Parece obvio. En la grabación de la semana 1, casi todos lo hacen al menos cuatro veces en diez minutos.

Cuándo no repreguntar

Cuando la persona dice que no quiere hablar de algo. Se anota, se sigue, y si más adelante vuelve sola al tema, recién ahí. Ninguna entrevista vale más que la confianza del que la dio; en un lugar como Río Gallegos, además, te lo vas a cruzar en el súper la semana siguiente.

Cómo es el trabajo final